Lo principal es el punto de vista que tiene un fotógrafo. El ángulo desde el que se toma la fotografía puede cambiar drásticamente su mensaje. En este punto es donde podemos invertir más tiempo para conseguir aquello que queremos transmitir y mediante lo cual nuestra imagen puede diferenciarse del resto de imágenes sobre el mismo sujeto.

Al fotografiar un objeto lo primero que tenemos que tener en cuenta es la composición de la imagen. Al encuadrar la imagen, es importante tener claro que se está fotografiando, cuál va a ser nuestro punto de interés y que queremos transmitir con ello. El diseño de la imagen contempla el uso de formas, líneas y diagonales que conducen el ojo y le hacen recorrer la imagen, con lo cual podemos armar nuestra composición para que las formas nos ayuden a contar la historia de una mejor manera. Otra manera de componer una imagen es utilizando el contraste entre elementos, combinar objetos claros con oscuros ayuda a acentuar o enfatizar nuestro objeto principal.

El color también aporta al contraste de una fotografía, jugar con el círculo complementario nos puede facilitar el resaltar nuestro punto de interés.

La fotografía también se beneficia cuando se establece una perspectiva que da la sensación de profundidad en el espacio, al utilizar la línea del horizonte podemos conseguir añadir el efecto de profundidad a nuestra imagen.